domingo, 2 de septiembre de 2012

Soy de la única persona que no puedo huir.

Un día te levantas y te das cuenta de que estás jodidamente gorda, te has dejado ir mucho, demasiado. Las causas pueden ser varias, pero sabes que la ansiedad de estos últimos meses son los mayores responsables de este desastre. Lo viste durante todo este tiempo, pero el espejo lo esquivabas. "Ya lo perderé..." entraba la ansiedad y comer era la tapadera. ¿Querías hacerte una armadura de grasa para no ver el mundo?

Pero hoy te has dando cuenta de los brazos que tienes y la barriga.... Joder! Puedes alimentar a medio mundo con la grasa que tienes en las piernas!. Y tú, durante todo este tiempo lo estabas viendo venir.
Entonces te derrumbas y comienzas a decir que mañana es el día, es el día seguro. "Adelgazaré como nunca, esta vez va a ser la definitiva". De hecho, hasta vuelves a escribir en ese blog que tenías por ahí olvidado. Si, ese en el que escribías cuando de verdad hacías algo por tu cuerpo. Tu problema siempre ha estado en tu pésima autoestima y lo sabes, lo peor es que lo sabes y no haces nada. Ansiedad, hipocondría, nervios, preocupaciones... todo lo mismo. Piensas que si te libras de esa capa de grasa que te cubre te librarás de todo. Ahora estás dispuesta de nuevo a demostrar tu teoría. ¿Serás capaz?









3 comentarios:

Fly.. dijo...

Claro, todo el mundo puede cambiar cuando se da verdaderamente cuenta que tiene potencial para ello! ánimo !

Charlatana. dijo...

Si lo quieres siempre serás capaz, el problema es que no sé si es esa la solución real
:*

Sluttt. dijo...

Ni comer para convencerte a ti misma de que estás bien ni dejar de comer..
Estar bien implica algo más, creo

pd:te visitaré bastante

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