No me gusta el estrés ni las prisas.
Caminando despacito se vive mejor.
Las grandes ciudades tienen un cúmulo de cosas grises: transporte urbano lleno de gente malhumorada porque son esclavos de este sistema que no te deja dormir hasta las 2 de la tarde, prisas, muchas prisas, gente con traje y corbata, personas vagando por el metro indiferentes a todo lo que le rodea. Nunca escucho un Buenos Días en mi parada del metro de Barcelona.
Llevo casi 3 años viviendo en un lugar de estos y me he dado cuenta de que no, no puedo seguir aquí. Las grandes urbes no están hechas para mí. Yo me estoy volviendo oscura y eso no me gusta. Soy yo, es la gente con la que me he rodeado, es Barcelona, es de todo un poco. Me dan igual las razones, necesito irme de aquí. Yo no estoy hecha para este ambiente, yo donde estoy a gusto es en mi sur, con mi gente, con el cachondeo...








