Aunque me cueste debido a mi pereza innata, debo pasar por aquí más a menudo,
es mi terapia personal, el único lugar donde vengo con la cara libre de maquillaje.
Donde vomito sin miedo lo que realmente siento.
Y creerme que tengo material de sobra
para seguir hablando de las formas en las que autodestruyo mi puta vida.
Un kilo más es lo que me han dado los carnavales, aparte de risas, cachondeo, disfraces y ver amis amigos de nuevo. En estos momentos no sé si será que aún me dura la tontería carnavalera, pero me compensa. Ese kilo es inevitable cuando se vuelve a casa y mamá prepara los platos favoritos de la niña. De todas formas intentaré que ese kilo y otros muchos más tengan poco tiempo de vida.
Mucho tiempo sin escribir por aqui, y ahora vuelvo, como siempre lo he echo.
Vuelvo con mis metas renovadas, vuelvo con fuerzas e ilusión para alcanzarlas algún día. Voy a dejar de un lado las escusas, yo soy el problema, yo y solo yo. Soy mi peor enemiga, mi mayor obstáculo en la vida. Solo yo puedo cambiar eso, yo tengo las llaves de mis metas, pero para llegar a la puerta tendré que andar un largo y duro camino. Tendré que dejar de lado el miedo, el pasado, la inconstancia... decir adiós a muchos aspectos de mi misma que no soporto, pero me persiguen, porque yo quiero, así de estúpida he sido siempre. Y no solo hablo de alcanzar la delgadez que siempre he querido, hablo de hacer un lavado interior, un cambio de mente y personalidad. Quiero cambiar mi forma de vivir la vida, ya que hasta ahora he vivido la que me han marcado y no la que yo he querido. Pero ya basta, mi vida es mía y es lo único de lo que soy realmente dueña, o al menos eso quiero creer, porque ¿realmente alguien es dueño de su propia vida?